Los objetos de Mario Praz

Más que un soñador, Mario Praz es un auténtico amoroso de la vida misma, y con ella, de cada elemento y objeto que lo rodeó a través de su existencia. El Palazzo Ricci, y después el Palazzo Primoli, fueron y son incluso en nuestros días, sedes de esta fascinación por la historia de cada objeto, mueble, y obra de arte, cada una con su esencia de relato histórico, conformando un lugar que se lee casi a ratos.

Siendo un apasionado del diseño y sus historias veladas desde sus 16 años, Mario, además, existió a través de su amada “Casa de la Vida”, pues la historia de cada una de sus piezas se mezcló con su propia biografía, narrando incluso en su libro, este entretejer de la vida y sus piezas, y del cómo lo material puede adquirir alma y esencia.

Mario Praz y el Palazzo Ricci (Primoli)

Palazzo Ricci | Cronache Maceratesi

El Palazzo Ricci, es sencillamente uno de los varios corazones de Roma, albergando más de 1,200 piezas entre muebles, objetos decorativos, y arte de todo tipo, juntando en un recinto a los reflejos de varias épocas, pues su colección abarca los siglos XVIII al XIX, este último, el testigo inefable de su fascinación por el tiempo y sus cuentos.

Palazzo Ricci | mesa revuelta

El Palazzo es el hogar de múltiples tesoros de la Europa naciente, desde porcelanas alemanas, malaquitas rusas, muebles ingleses, y una infinidad de retratos, personas que vivieron, crecieron, y murieron en un siglo de iluminación, y cuyas figuras quedaron para la posteridad, siempre bien resguardas por este guardián del tiempo que fue Praz.

Caminando por el Palazzo

El Palazzo de la Vida

Caminar por estos casi 300 metros cuadrados, es cruzar por habitaciones que acumulan tesoros en estanterías Regency, cuadros de piso a techo, muebles y esculturas representativas de cada cultura europea, libreros blancos llenos de joyas literarias, instrumentos musicales nunca tocados pero valorados por su intrínseca belleza, tapicerías especiales que fueron encargadas por el propio Mario, y todo, coronado por muebles majestuosos como sus legendarias camas lit en bateau; piezas legendarias que ya nunca cumplirán su función, ahora que han sido transformadas en objetos de contemplación.

Retratos y paisajes

Y finalmente, como olvidarse de las retratos y paisajes que fungen como vestiduras especiales de paredes hechas para la observación, desde paisajes neoclásicos hasta caras desconocidas y retratos, que eran el único medio de conseguir fotografías inmortales.

Literalmente El Palazzo de la Vida, se erige como una novela viviente, una donde cada elemento es un capítulo no escrito, pero sí coleccionado, por este narrador universal de objetos: Mario Praz.

La narración de un sueño no puede transmitir (…)

esa idea de verse atrapado en lo inconcebible

que es la esencia misma de los sueños.

Joseph Conrad